domingo, febrero 03, 2008

En mis tiempos...

Sé que el título suena nostálgico, pero es que, al ver tanto de las "tribus urbanas", y comprobar como abusan del alcohol y otros, como viven su sexualidad y el grado de violencia al que pueden llegar, me puse a pensar en como eran las cosas cuando yo era lola (¡¡UUUUHHHH!!). Claro que había algunos que se curaban, pero era menos que ahora. Claro que habían peleas, pero no se nos habría ocurrido partirle al otro la cabeza con un skate, o al menos eso creo. Entonces, dándole vueltas al asunto, sumándolo a lo que veo en la consulta de control sano, he llegado a la conclusión de que, en mis tiempos:

- Se nos ponía normas que teníamos que respetar: o sea, veo todos los días a niños que hacen lo que quieren porque los papás no son capaces de decirles que no o poner normas. Al final, los niños mandan, lo cual es malo, ya que no saben que es lo mejor para ellos ni para los demás. Y, cuando salen al mundo, lease al colegio, y les ponen normas y los castigan si no las cumplen, los pobrecitos son "víctimas". No propongo que volvamos a los tiempos de "la letra, con sangre entra", pero sí me quedé encerrada en mi pieza por alguna insolencia, y tuve un compañero que se quedó sin gira de estudios por su mal comportamiento en el año y porque había sido cancelada su matrícula, y no se traumó por eso. También se fue expulsado uno por tirar piedras a una casa, y nadie fue al ministerio a reclamar, sino que se cumplió con el castigo. Por lo tanto, era claro que las faltas tenían consecuencias que no queríamos pasar. Ahora, en cambio, los cabros pueden incendiar el colegio, y los papás exigen que los reintegren, ¡cómo van a expulsar a "sus niñitos"!. Sin embargo, los niñitos se portan mejor cuando hay normas claras. De hecho, está demostrado que los niños y adolescentes se sienten incluso abandonados cuando no hay límites, que no los quieren, y siguen jugando con fuego viendo hasta donde pueden llegar. Les aseguro que si se les diera una saludable dosis de vitamina N (NO) a los niños, las cosas cambiarían para mejor.

- Las relaciones se tomaban más en serio: claramente, me refiero a las relaciones de pareja. O sea, ahora la moda es "poncear" en las fiestas (besitos por aquí, por allá, mientras a más personas, mejor, más "choro", más "bacán"). Si alguna de nosotras, féminas que andamos por el mundo sobre los 25 años (incluso menos) hubiéramos hecho eso en nuestros años mozos, nos habríamos ganado apodos tan gratos como "la foto carnet" (se entrega en 5 minutos), "la puerta", "la gripe" u otros similares, como "más fácil que la tabla del 1". Por lo tanto, un beso en la boca era importante. De hecho, recuerdo cuando un compañero de curso contaba cuando le pidió pololeo a alguien y decía que el minuto más complejo era después del beso, por los nervios de no haberlo hecho bien. En cambio, si ahora no es nada especial, ¿cómo distinguen a aquellos que son más importantes en el plano afectivo?, lo dejaré a vuestra imaginación. (Por supuesto, había relaciones sexuales entre adolescentes, pero se llevaban lo más discretamente posible, que no se supieran, no se presumía de eso)

- El alcohol se miraba con más respeto, era para más "grandes": de acuerdo, excluyamos la cerveza, ya que todos la probamos chicos, pero por ejemplo el champan, o vino espumoso, aparecía para las fiestas de 15, y una copa. Yo recuerdo que, hasta salir de 4º medio, lo que más había en las fiestas era bebida, fiestas que por lo demás solían ser en casa de amigos. En las discos o fiestas comerciales había trago, pero nos cuidábamos y era motivo de procupación el que se pasaba tomando a los 16 o 17. De hecho, no se presionaba a los menores de 15 para que tomaran. Ahora, cada vez empiezan a tomar más chicos.

- No teníamos todo lo que queríamos: tal vez en los círculos más adinerados, pero en la clase media, ni se nos compraban todos los dulces que queríamos, ni toda la ropa, ni todo de lo que quisiéramos. Nuestros padres, en su mayoría, trabajaban los dos, pero no por eso nos daban todo lo que queríamos. De nuevo, teníamos una dosis de vitamina No que, sin ser excesiva, nos dejaba en claro que, aunque quisiéramos, el centro del universo era otro.

Que quede algo claro: No creo que sea bueno pelearse con los hijos por tonteras, como el largo del pelo o si llevan los pantalones a la altura de la rodilla, eso puede llevarlos a verse ridículos, pero no les provoca daño, ni a los que lo rodean. Pero el experimentar con alcohol, drogas o con el sexo si puede ser peligrosos, y dejarles secuelas físicas y sicológicas.

-Existían menos "expertos", por lo tanto, se echaba mano del sentido común para la crianza, y había muchas cosas que se hacían por instinto, de buena manera. Ahora, en cambio, hay tanta opinión de expertos para criar a los niños, que al final más confunden que ayudan. Por supuesto que a veces es bueno pedir ayuda a los que más saben, pero la mayoría de las veces se sabe que hacercon el angelito, y no se hace por miedo a "traumar" al niño si no se le deja hacer y deshacer. Lo cierto es que nosotros eramos desobedientes o irrespetuosos y se nos castigaba, mientras que ahora se consulta que puede sery que se puede hacer.

Puedo sonar nostálgica ("todo tiempo pasado fue mejor"), pero no se trata de eso. De hecho, creo que a veces nuestros padres exageraban, pero nos ayudaron a formarnos, y esa es la labor de papá y mamá, ayudar a los hijos e hijas a convertirse en hombres y mujeres de provecho, con las cosas claras, que distingan el bien del mal de verdad, no como conceptos abstractos, sino como algo de todos los días. La sociedad no simpone límites para poder vivir en comunidad, sino la cosa no resulta mucho. Es por eso que es importante el educar sin temor a los niños y niñas, para no lamentar después las consecuencias.

Bueno, creo que eso es todo por ahora. La idea no es sermonear, es mostrar lo que veo y lo que creo. Las opiniones siempre son bienvenidas, y esta es la mía. Chau.

2 comentarios:

alfadith dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO...da pena ver como ahora lo primero que nuestros niños y jovenes pierden es la inocencia y la capacidad de sorprenderse, sobre todo con cosas simples. Para los que nos iniciamos en ser padres, a veces de susto pensar en que, así como están las cosas, cómo será el entorno de nuestros hijos a medida que crecen. Ufff tarea para los padres de ahora, para reaccionar de inmediato y recordar la vitamina N ...mal que mal las generaciones que la conocieron tuvieron una niñez y adolescencia más felices que las de ahora. O al menos con un sentido en la vida.

Un abrazo amiga, espero que podamos trasmitirlo a nuestros enanos

cariños

Ale.

Mallén dijo...

Oye, este post ha estado increíble!!!!!!!
Toda, toda todiiita la razón...
Un beso, comadre!!!!!