viernes, septiembre 21, 2007

¡Socorro!...manejo por Santiago

Este es un descargo ante lo que sucede cada día cuando uno es conductor y maneja por esta queridísima ciudad de SAntiago, ya que a la imprudencia de los peatones, que de verdad se creen inmortales, cruzando con roja o en los lugares más insólitos, a los "locos del volante", entre los que creo no estra, porque no invento terceras pistas donde no existen, ni viro desde segunda o tercera fila, y procuro no bloquear los cruces, en bien de todos, ni tiro el auto encima, a todo esto hay que sumarle que cada día es un misterio en cuanto a los trabajos o las pistas de circulación que existen.

Si afirmo esto, es porque la calle en la que ayer me iba por la pista de la izquierda, por decir algo, hoy día tiene hoyos nuevos en esa pista, y tengo que cambiarme. O bien, la calle por la que ayer andaba con fluidez, hoy aparece con un taco inmenso porque están haciendo un arreglo, o porque alguna construcción de la zona cerró la calle por alguna razón que escapa de mi entendimiento. Por lo tanto, no sé si mañana habrá taco o estará expedito. En todo caso, las palmas se las lleva la esquina de Santa Rosa con Departamental, que están arreglando hace al menos un año, sin que se vea para cuando va a estar lista, y que estrachan alternativamente de una pista o de la otra, en una dirección o en la otra, sin que tenga mucha lógica, por lo menos para uno que pasa por ahí. Espero que algún día terminen, miren que hay taco a todas horas, todos los días, lo único que varía es el largo de éste. Y es una opinión compartida por varios automovilistas que pasan por ahí, así que no creo estar exagerando.

No me malinterpreten, estoy de acuerdo con que arreglen las calles pero, por favor, no todas al mismo tiempo y sin aviso, por lo menos informen de las más importantes, como Vicuña Mackenna a la alturadel Sótero del Río, que de un día para el optro apareció cortada y con letreros para desvíos y virajes, lo que produjo un taco descomunal por al menos una semana, ya que nadie entendía, ni los colectivos, ni los buses, ni menos los autos particulares. Debo reconocer que esto transforma la conducción nuestra de cada día en una aventura en que nunca se sabe que ocurrirá hasta que la estás viviendo, lo que puede agregarle emoción al día a día.Creo que esa va a ser mi actitud, para no rabiar a diario.

Este ha sido un pequeño desahogo, queridos amigos. Por ahora, nada más que agregar. Chau.

1 comentario:

Mallén dijo...

... Por eso yo ando a patita o en caso extremo en taxi o metro...
A ver si me cuenta si al final llevó al niño al Zoo.
Besos!!!!!!!!!