Definitivamente, no puedo dejar de comentar lo que ha sido esta campaña de invierno hasta ahora, por lo menos en el Sótero del Río, que es donde estoy, y supongo que puede ser un reflejo de lo que pasa en otros centros: Hay ¡muchos pacientes!, y por lo tanto muvha pega. Anoche, por ejemplo, sólo en el turno (afortunadamente yo no estaba, pero me toca este domingo ¡br!) hubo 21 ingresos, más los controles y los niños que se descompensan, o sea, una verdadera locura. Durante el día, por supuesto, muchos niños que ver, tratando de dar altas para que puedan ser hospitalizados otros niños que esperan su turno en la urgencia, donde hay niños en los pasillos, y muchas veces no se puede dar altas porque los niños no están bien. La mayoría son pacientitos con enfermedades respiratorias, algunos muy chiquitos. De hecho, el menor que me ha tocado recibir tenía 16 días de vida cuando se hospitalizó.
Lo que llama la atención, además de la edad, es que ha llegado mucho niño grave, que se demora en irse, o que tiene que llegar a intermedios o UCI. Además, mucha mamá adolescente, con antecedentes de alcohol o drogas en el embarazo. Definitivamente, un factor de riesgo para hospitalizarse es tener estos antecedentes.
Es tal la presión asistencial, que ya van dos refuerzos, aparte de los becados e internos de rigor. Es que no hay de otra, cuando hay 5 salas IRA abiertas, que son salas de cirugía que se reconvieten en camas de pacientes respiratorios, y anoche se abrieron camas del pensionado con el mismo fin. Me recuerda el 2004, cuando había que hacer turno cada 3 días (en San José de Maipo) para lograr atender a los niños que eran trasladados para allá. Este año se ve igual de malo, con el agravante de que ¡estamos recién empezando el período crítico!. O sea, ojalá el período crítico sea más corto, ya que empezamos antes.
Se ve complicado, pero espero que finalmente no sea para tanto. No solo por el cansancio de todos los que estamos trabajando allá, ya que todos nos vemos sobrepasados, no solo los médicos, sino que también las enfermeras, kines, técnicos, etc., sino que por los niños (y los abuelitos, aunque yo veo la parte pediátrica), porque es terrible tener que hospitalizarlos tan chiquitos, sacarlos de su entorno, de su familia, y meterlos en un hospital. Es cierto que en el Sótero se quedan con su mamá o su papá, cuando se puede, pero de todas maneras. Por lo menos, los niños casi no se mueren, como sí les pasa a los abuelitos.
Ya les contaré como sigue esto, desde el interior de la historia, no como observadora. Chau.
viernes, junio 22, 2007
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1 comentario:
Hola brujita linda... puchas, qué ganas de juntarme contigo... tengo tantas cosas que contarte... y necesito tus sabios consejos.
Te adoro, y éxito en tus campañas invernales!!!!!
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