Estas líneas son para conterles las reflexiones que me surgieron al estar enferma en cama por unos días. Debo reconocer que no es fácil con un hijo chico, pero el Ignacio se portó un siete: se quedaba cerca mío y me miraba, de ahí se iba a jugar y volvía a verme, además, en las tardes se iba a la casa de mi mamá, a quien agradezco su ayuda, porque eso permitió descansar en esas horas. A esto hay que agregar que Andrés se hacía cargo de lo que yo no podía hacer, así que manos y ayuda no faltaron para poder cuidarme. A estas alturas estoy mejor, preparada para volver a trabajar, ya que esto significó estar 5 días con licencia, con los consiguientes cambios de turno para cubrir los del Sótero, aunque debo decir que, a pesar de todos mis esfuerzos, no logré cambiar el del sábado 2, por lo tanto no sé quién lo hizo, a pesar de todos mis esfuerzos para lograrlo. Desde aquì, mis disculpas a quien haya tenido que cubrirlo, pero uno no elige cuándo enfermarse.
Lo más complejo para mí es que estaba por terminar la pasada en segunda infancia, así que no sé cuál es mi nota y mañana cambio de servicio. Claro que espero que no influya en mi nota, sobre todo porque el martes fui enferma, por lo tanto, saben que es cierto, pero de todos modos, son tres días menos, en un inuto complejo, ya que el servicio está lleno y estamos en campaña de invierno, así que hay más pega. Afortunadamente, los internos que estaban allí eran muy competentes, eso me tranquiliza.
Definitivamente, uno no escoje cuando se enferma, y fue un mal momento en lo profesional, por todo lo expuesto, pero en lo personal, fue muy bueno, porque pude estar con Andrés, regalonear al final de este primer mes de beca, que ha sido rico en experiencias, pero muy agotador, adaptándose a un nuevo hospital, nuevas costumbres, nuevas formas de hacer las cosas. Además, hay un cambio al que no me puedo acostumbrar, y es a que no hay grupos de turno definidos, por lo tanto, nunca sé con qué residente me va a tocar, varían los internos y los colegas, y cada residente tiene su forma de hacer las cosas, así que cada turno hay que adaptarse a las condiciones de esse día. Yo siempre he funcionado con turnos programables (cada 6 días, día fijo, volante, etc) en los que, por lo tanto, coincides con los profesionales y los técnicos, pudiendo armar equipos de turno, algo que acá no he logrado y que echo de menos. Así que tengo que adaptarme a no tener equipo fijo y a saber mes a mes cómo van los turnos, sin poder programar con más tiempo que ese. Supongo que de a poco lo voy a lograr.
Por ahora, eso es todo. Chau.
domingo, junio 03, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Brujita, menos mal que este post tuyo tiene el link para escribirte, mira que en el anterior no se podía... mal...
Tan ingrata yo, que nunca te llamo. Pero quiero que sepas que constantemente estoy metiéndome a tu blog y al de mi compadre, para saber de ustedes y de mi guatoncito lindo.
Qué bueno saber que estás mejor de salud, eso es bastante tranquilizador sobre todo considerando que hay una guaguita en la casa (bueno, Nachito es fuerte, pero no invencible... y con la contaminación, y todo...)
Los quiero mucho... ojalá podamos juntarnos uno de estos días a copuchar, mira que tengo algunas cosillas interesantes para contar (aunque con tanto turno variable y cosas que no termino de entender de la terminología médica, no se para cuándo!!!!!)
Besitos pa mi niño, abrazos pa mi compadre y de las dos cosas para tí.
¡Los quiero!
Publicar un comentario