martes, marzo 27, 2007

Pasada a llevar.

En realidad, estas líneas son un desahogo, ya que han pasado varias cosas que me están haciendo sentir pasada a llevar, y desgraciadamente no tengo mucha forma de solucionarlo, ya que, cuando uno tiene jefes, se arriesga a esto.

Estoy viviendo mis últimos días de trabajo en San José de Maipo, y justo ahora me he visto sobrecargada de trabajo,saliendo más tarde de lo que debiera, viendo un montón de pacientes, en fin, realmente me siento explotada. Lo cierto es que nunca le he hecho el quite al trabajo, y han habido épocas de sobrecarga, alternadas con otras más relajadas, pero en estos días ha tenido que ver con programaciones mal hechas, que han implicado más trabajo del habitual, incluso a ratos he sentido que ha sido más trabajo del que puedo realizar, lo que va en perjuicio de mis pacientes, que no tienen la culpa, aparte del perjuicio que puede tener para mí. Lo único que me queda por pensar es que espero que sea sin mala intención, porque de otro modo no podría cumplir con todo, como finalmente lo hago. Claro que reclamo con mi jefa, pero los errores ya se cometieron y no puedo dejar gente sin atender porque estoy sobrecargada.

A esto se suma el hecho de que hoy me llega un mail de la secretaria de pediatría de la Católica, informándome de una semana de inducción que se realizará entre el 9 y el 13 de abril. Lo cierto es que yo sabíade una actividad inductoria, pero a fines de mes, y me había programado según eso. Esta programación incluye incluso qué va a pasar con el Ignacio ahora que voy a empezar con la beca, y yo pensaba ver la posibilidad de la sala cuna de la Cato, pero ahora se me acortaron los plazos y parece que voy a tener que llevarlo a una que está cerca de la casa. La pena que me da es que yo había pensado disfrutar con él y con Andrés estas semanas antes de la beca, y ahora me queda una semana libre, porque no sé si esta es la única actividad inductoria o es aparte de la general a finales de mes y ésta última va igual. Entonces, implica una serie de cambios de planes. De hecho, como era más o menos claro que el Ignacio iba a tener que ir a sala cuna, había pensado que empezara a ir la segunda semana de mis vacaciones, para que se fuera acostumbrando y yo estuviera disponible por cualquier cosa, y ahora parece que va a tener que empezar a ir de golpe y porrazo el 9, mientras yo empiezo las actividades de inducción, por lo tanto, no disponible si pasa algo.

Sé que parecen cosas pequeñas, pero me han hecho sentir mal, como si mis tiempos ya no fueran míos, sino que dependen por completo de otros. Sé que cuando uno trabaja depende de otros, pero de verdad que esto ha sido demasiado, aparte de que me da rabia el tener que estar tan por completo a disposición, creo que hay un mínimo de respeto que en estos casos se ha perdido. Desgraciadamente, lo único que puedo hacer es reclamar a quien corresponda como una forma de desahogo, porque no sé si logre mucho más, además de alegar a traves de estas líneas, también para liberar rabias y tensiones.

Lamento que esta vez resulte tan autorreferente, pero de pronto es necesario. Espero que en otra ocasión resulta algo más entretenido. Chau.

1 comentario:

Mallén dijo...

Siempre es necesario hechar afuera las frustraciones... no ves que si no, una termina con depre? (y pa eso, uyyyy... ya tuvimos suficiente)
Suerte, mi querida Clau... todo temporal pasa. Y luego, sale el sol.