Hace tiempo que no escribo, principalmente porque no he tenido tiempo , o no me lo he dado, no sé. En todo caso, ahora quiero contarles algo que parece obvio, pero tengo ganas de comentarles, y es que ... llegó marzo, y eso se nota en todos lados. De hecho, fue impresionante como el primero de marzo aparecieron en las calles cientos de autos, como se enlenteció el tránsito, como reaparecieron los tacos que hasta el 28 de febrero no estaban. De verdad, se notó demasiado la diferencia de un día para otro.
A esto tan doméstico se agregan los gastos extra. Afortunadamente, no tengo que preocuparme de los colegios todavía, eso vendrá más adelante, pero sí tengo que pagar permiso de circulación y seguro obligatorio, así que los gastos aumentan, sumado a los gastos ocasionados por algo que me alegra mucho, como es el cumpleaños de mi hijito. Sí, el Ignacio ya cumplió su primer añito, acontecimiento que había que celebrar. Claro que eso ocasiona gastos varios, pero no me importa, porque es una vez al año, y merece celebración. Sobre todo, porque me encanta verlo tan grande y sanito, aprendiendo a caminar y a hablar, recorriendo toda la casa apoyado en las paredes, y comparalo con el bebé pequeñito que nació un tres de marzo hace un año, en una cesárea de urgencia. Es hermoso haber asistido a su crecimiento y desarrollo, y seguir haciéndolo cada día.
Además, marzo tiene otra importancia para mí: hace 5 años, un 22 de marzo, nos casamos Andrés y yo en la iglesia Santa Ana, ceremonia que ofició el padre Andrés Moro. Otra hermosa conmemoración para un mes complicado, que marca el inicio de lo que es un feliz matrimonio, bendecido con el Ignacio. Así que, aunque sea un mes complicado, para mi tiene cosas muy lindas y especiales.
Por ahora, lo dejo hasta aquí. Chau.
lunes, marzo 05, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario