miércoles, enero 24, 2007

Peripecias de viaje

Hace tiempo que quiero escribir sobre esto, pero siempre surgen otras cosas que comentar, y este tema va quedando para después. La ide es comtarles y comentarles algunas cosas de mi diario viaje a San José de Maipo y de vuelta, cosas que me sorprenden a pesar de lo repetitivo, después de todo, son cosas que ocurren casi a diario.

Para ir a San José, tomo la autopista central, luego la Vespucio Sur y posteriormente avenida La Florida hasta el fondo, y de vuelta bajo por avenida La Florida, Departamental, autopista central hasta la salida a Balmaceda y de ahí a mi casa. Una larga ruta que me permite cubrir el trayecto en aproximadamente una hora. Sé que hay rutas alternativas, pero probablemente me demoraría más, y prefiero pagarle a las autopistas que tener que salir más temprano o demorarme más de vuelta. Además, voy en contra del flujo, por lo que no toco horas punta.

Cada día me sorprendo con la cola de autos en la salida a Toesca de la Autopista Central, que ha disminuido con las vacaciones escolares. Pero en época de clases, ocupaba 2 de las tres pistas de la autopista, por lo que el tránsito se ponía lento hasta después de dicha salida. De ahí en adelante, muy rápido. Lo que sí, viajo con el sol en contra en las mañanas, así que a pesar de los lentes de sol, hay minutos en los que no veo mucho que digamos, así que por la pista derecha y más lentito.

Pero mi mayor fuente de sorpresa diaria son los peatones y su idea de inmortalidad. En avenida La Florida hay varios pasos de cebra, pasarelas y semáforos por los que cruzar, sin embargo, cruzan por el medio de la avenida, confiados en que nada les va a ocurrir. Si no, cruzan con roja, confiados en que alcanzan antes de que el auto los atropelle, o en que el conductor del vehículo se va a detener y los va a dejar pasar. El tema es que la velocidad de desplazamiento de los autos en dicha calle es de 60 a 70 kms/hr al menos (En realidad, yo ando a 70 y me pasan como si estuviera parada, de hecho, hoy 24 me pasó un furgón de carabineros). Por lo tanto, las posibilidades de detenerse ante una persona que cruza son escasas, y por supuesto que el culpable es el conductor. Y no solo lo hacen lolos, que se podría pensar que son más arriesgados, sino que he visto cruzar en los lugares más insólitos, como curvas, en las que uno no ve al sujeto hasta que está encima, a señoras con guaguas, abuelos y etc. Y si uno llega a tocarles le bocina, miran con cara de enojo, porque cómo es posible que les haga ver lo riesgoso de su actitud o que pusieron en peligro su vida y la del conductor.

Si uno piensa que esas mismas personas que caminan a lo loco, sin ningún respeto por las leyes del tránsito, son las que después se suben a un auto y manejan, se entiende por qué la gente maneja tan mal, tan agresivamente, sin respeto por los demás y realizando esas maniobras tan espectaculares como arriesgadas que terminan en accidentes. Creo que es fundamental enseñar a los niños el respeto por los demás, que se vería reflejado, por ejemplo, en cruzar la calle donde corresponde, con lo que no se pone en riesgo el que va cruzando ni nadie, y el respeto por las normas, que existen para que las cosas funciones mejor, no para joder. Además, habría que hacer cursos para enseñar a caminar para que las cosas funcionen mejor. A lo mejor así lograríamos disminuir los accidentes de tránsito, o por lo menos hacer más grato el desplazamiento diario por las calles. Chau

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