viernes, enero 12, 2007

Dificultades diarias

Empezando un nuevo año, me asombro como se dificultan las cosas sin querer. Primero, porque partí este año con un inmovilizador de tobillo en mi pierna derecha, gracias a una tendinitis que me ha tenido un poco complicada, y que me ha dejado sin trabajar, caminando lento y sin poder hacer algunas cosas. A eso se ha agregado que el Ignacio ya está más grande, por lo tanto se aburre más fácilmente y quiere solo estar de pie, por lo que exige más atención, al tiempo que hay que tratar de hacer las cosas de la casa, que salen más lento y no tan bien como uno quisiera. Claro que debo reconocer que no me importa, porque el niño está exquisito y me parece más importante estar con él que el que la casa brille.

Vuelvo a trabajar el lunes, y el Ignacio se ha puesto tremendamente regalón en estos días, así que me temo que va a ser difícil el regreso, porque me va a echar más de menos que antes. Sin embargo, eso e sparte de la vida, y aunque me de penita dejarlo, se que tiene que ser así, sobre todo porque al iniciar la beca, además voy a tener turnos de noche, así que se tiene que acostumbrar a estar un poquito más separado de mí.

A esto se debe agregar el cansancio propio de un año de cosas intensas, que disminuye la tolerancia a los detalles, que antes hacían reir y ahora provocan enojo, discusiones o pena, incluso pequeñeces que antes se dejaban pasar por no tener mayor importancia, y ahora molestan. Sin embargo, se sigue adelante.

Sé que suena melancólico o triste, tal vez, pero esto es lo que nace ahora. Creo que las cosas no son tan terribles como puede parecer, pero no siempre se puede estar bien, y ando baja. En todo caso, tengo claro que todo va a salir bien y lo que anda mal va a mejorar. Chau.

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