Se acerca el día en que tengo que volver a trabajar, claro que por 22 hrs,con mi niña en la sala cuna. He tenido que comprar las cosas que me piden, y ahora tengo que marcarlas, o sea, definitivamente no hay plazo que no se cumpla...y estoy triste. Sé que es lo que tengo que hacer, y debo reconocer que no me molesta volver a trabajar, pero me da pena. Me da pena tener que volver con mi pequeñita de menos de 3 meses, mientras otros pequeñines pueden quedarse en su casa con sus mamás. Me da pena porque, cuando se discutió la ley, tuve la esperanza de poder estar seis meses con ella en la casa. Me da pena porque, a pesar de volver, el ingreso va a caer, menos que si no volviera, pero va a caer, por lo tanto, tengo que sacar cuentas para tratar de celebrarle el cumpleaños al Ignacio como el quiere...y no sé si voy a poder. Entonces, me da pena.
Sé que no soy la única que le pasa esto, sé que antes todas las mamitas pasaban por esto, tengo todo claro, pero no puedo evitar sentir pena. Así que a sobreponerme y prepararme para la vuelta. Nada que hacer. Chau.
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