Sé que es inevitable que ocurra cuando llega un nuevo hermanito, pero una cosa es tener el conocimiento teórico y otra cosa es vivirlo y tratar de manejarlo. El asunto es que el Ignacio quería tener un hermanito, mientras estuve embarazada él le hablaba y le daba cariño, y desde que la niña nació, siempre la trata con cariño, le da besitos y le dice que la quiere. De hecho, se manifiesta muy preocupado y ansioso cuando la oye llorar o la ve inquieta, pidiendo que alguien la vea pronto. Se nota que está celoso en que siempre está encima cuando atiendo a la niña y que en un par de ocasiones se ha quejado de que se le da más atención a la niña que a él, pero al parecer quedaba tranquilo con la explicación de rigor (que la Carolina no se puede alimentar sola ni hacer las cosas sola, y necesita que se lo hagamos todo). Sin embargo, hoy tuve una explosión de celos del todo inesperada, con llanto incluido, porque está enojado con ella pero la quiere...y claramente eso es difícil de manejar incluso para un adulto.
Definitivamente, las relaciones entre hermanos son difíciles, y lo digo con conocimiento de causa, después de todo, tengo 2 hermanos menores, así que algo de experiencia tengo en el tema, pero se me hace complicado tratar de manejarlo con un niño de casi 6 años (con la Carito lo manejaré cuando crezca, no ahora). Espero saber hacerlo, porque el Nachito necesita mi ayuda (y la de Andrés también, por supuesto), así que espero cometer el menor número de errores posible, para que tengan una buena relación cuando crezcan y para lograr hacerle saber que lo quiero mucho y eso no ha cambiado ni va a cambiar.
Eso es todo por ahora. Chau.
jueves, enero 12, 2012
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