miércoles, abril 22, 2009

¿En que nos hemos convertido?

He pensado harto antes de escribir estas líneas, porque no suelo comentar estos temas, pero de verdad que no puedo creer a dónde hemos llegado como país, y por eso lo hago.

En estos días, las declaraciones de Sebastián Piñera acerca de la recuperación de Emita Velasco, y los comentarios del Secretario General de la UDI, Sr. Victor Pérez, acerca del trasplante del ministro Pérez Yoma, han hecho revivir la polémica acerca de cuánto influyó el cargo de los afectados en el resultado. Cada caso es distinto, así que va un comentario de cada uno, y luego una reflexión final.

En el caso de Ema Velasco, la niña fue, afortunadamante para ella, rápidamente echada de menos y encontrada, al parecer pronto luego de su caída. Después de eso, fue reanimada por los que la encontraron, tras lo cual es evaluada por el médico del policlínico y trasladada al Hospital local. Es en ese momento, cuando surge la necesidad de traslado urgente a un centro de mayor complejidad, cuando aparece la rápida llegada del helicóptero (por la "influencia mal usada" de su padre), y se traslada a la Clínica Las Condes. El punto es el siguiente: si nos damos cuenta, durante toda la primera parte, la niña pasa por las mismas instancias que cualquier hijo de vecino (policlínico y hospital local). Si ahí no se hubieran hecho las cosas de la mejor manera posible, en la Clínica las Condes no habrían podido recuperar el tiempo perdido. Si no la hubieran reanimado apenas la encontraron (bien o mal, como dicen algunos de mis profes, es mejor una mala reanimación que ninguna reanimación), también se habría perdido tiempo valioso para evitar daño, tiempo que no hay como recuperar. Por lo tanto, claro que en la Clínica hicieron bien su pega, pero apoyados en lo que ya se había realizado. Entonces, ¿por qué nadie se fija en eso, sino solo en que se trasladó en helicóptero? O sea, si la niña hubiera muerto o hubiera quedado con secuelas, entonces sí todos seríamos iguales. El helicóptero no llegó al patio de la casa en que ocurrió el accidente, sino que al Hospital de La Ligua, donde fue estabilizada. Y claramente esta era una urgencia vital, por lo que debe ser evaluada de inmediato, aunque haya gente que esté esperando de antes, pero que no corra riesgo de muerte.

En cuanto al caso del ministro Pérez Yoma, el estaba en lista de espera de trasplante desde 2008, ingresado a la lista como todos los que requieren esta cirugía, es decir, con un código. Cuando apareció el donante, se cruzó la información de éste con la lista de trasplante, dándose los órganos a quienes quedaron como 1 y 2, el ministro y un paciente de Arica que también se trasplantó en la UC. Apenas se produjo esto, desde el ISP dejaron en claro que ellos se enteraron de que el beneficiario era el ministro por las noticia, igual que el resto del país. Sin embargo, se tuvo que dar una nueva aclración, por parte de la UC, para despejar dudas. Cuando el trasplantado fue el ministro de agricultura, hace algún tiempo, nada de esto pasó. ¿Por qué?.En vez de alegrarnos de que una persona haya encontrado un donante, se cuestiona que el receptor sea Pérez Yoma. O sea, ¿no debió enlistarse, a pesar de que era lo que se debía hacer médicamente hablando, por razones políticas?¿eso habría sido "igualdad" o "probidad"?. Debió haber esperado a que se hubieran realizado las elecciones para enlistarse, o mejor aún, haberse enlistado solo si su sector político pierde las elecciones, así se asegura "igualdad", aunque en ese momento ya fuera tarde para un trasplante exitoso.

Todo esto me lleva a la pregunta inicial: ¿en que nos hemos convertido, como país?. Es super triste para mí, pero cuando veo toda esta polémica, en donde, en vez de alegrarse porque una niñita, cuyo único pecado es ser "hija de", se recupera sin problemas, gracias a Dios y a que todo salió bien, y pensar si no sería bueno que todos supieramos reanimación básica, cosa que si nos toca (ojalá no, pero en caso de), podamos ayudar a que los resultados sean los mejores, o en vez de alegrarse por la rápida recuperación de una persona tras un trasplante, hay gente que se dedica a buscar la desigualdad que lo puede haber beneficiado, o condenarlo por su posición, no puedo dejar de pensar que este país va de mal en peor. Es penoso, pero me queda meridianamente claro que lo que esperaban algunos, al menos, era que Emita resultara dañada o muerta, y que Pérez Yoma rechazara el trasplante, porque eso habría sido lo "justo" . Dejo planteada la reflexión: ¿En qué nos hemos convertido? ¿Es este el país que queremos ser?¿Esa es una actitud digna de un país "solidario" o "generoso"?. Para mí, es duro ver estas cosas.

Siguen siendo solo mis reflexiones, y pueden no ser populares o compartidas por otras, pero son mías. Chau.

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