La verdad, es que hace días que quiero escribir esto, exactamente desde que supe de la muerte de Felipe Cruzat, quien esperó en vano un corazón para salvar su vida mediante un trasplante. Estaba el equipo médico, la tecnología, el equipo humano, todos listos para la lucha, pero faltó lo fundamental...alguien lo suficientemente generoso para donar el corazón que se necesitaba para iniciar la batalla. Por lo tanto, si bien se hizo un intento de prolongar el tiempo de espera, no dio resultado, y un niño partió de este mundor. A raíz de esto, he tratado de entender qué pasa, por qué faltan donantes, y creo que llegué a una conclusión, buena o mala, pero que creo que explica, al menos en parte, la reticencia a la donación: el concepto de muerte cerebral no ha llegado al grueso de la población y por eso parte la idea de que se pueden extraer órganos a alguien que todavía puede sobrevivir. Para muestra, lo que pasó con los amigos del joven donante de hígado para Diego, quien lo requería con urgencia.
Creo que es de vital importancia entender que la Muerte Cerebral implica fallecimiento de la persona, sin lugar a dudas. Lo que ocurre, en términos simples, es que el cerebro se muere, aunque todavía lata el corazón o la persona respire con ayuda de un ventilador mecánico. O sea, es como si el cerebro se "apagara", pero sin ninguna posibilidad de encenderse otra vez. Para certificar esto, se siguen protocolos estrictos, que incluyen electroencefalogramas planos, al menos 2. O sea, que no se registre actividad eléctrica en el cerebro. Por lo tanto, no es que a alguien se le ocurra y se diga que hay muerte cerebral.
Lo otro que es bueno aclarar es que hay un tiempo para tomar la decisión, es por eso que, cuando se detecta un potencial donante, hay que hablar rápido con la familia. esto no significa que se vaya a dejar morir a alguien o no se haga todo el esfuerzo necesario para salvar la vida de una persona, sino que, una vez que se hizo todo lo posible para salvar a ésta , se pregunta por la donación. Claro que puede ser fuerte, pero, por desgracia, no hay tiempo para que la familia asuma el dolor, y luego se le pregunte.
Yo he decidido ser donante, sabiendo que no por eso voy a ser abandonada a mi suerte en caso de que, ni Dios lo quiera, me pase algo, sino que teniendo claro que, de esta manera, mi partida servirá para dar vida a otros. Por supuesto que espero que no se dé la insantancia, pero si se da, ya se sabe, y mi voluntade será respetada. Ojalá los conceptos básicos llegaran a más gente, para que la muerte de Felipe no sea en vano. Por ahora, solo quiero agregar: descansa en paz, Felipe Cruzat, y que nunca más nadie, niño o adulto, tenga que vivir la angustiosa espera sin que la generosidad tienda una mano.
Eso es todo por ahora. Chau.
miércoles, abril 08, 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario