Sí, sé que puede sonar monotemático, pero ahora que vuelvo a trabajar (igual de agotada que cuando salí de vacaciones, pero así es la vida, por lo menos a veces), se presenta un pequeño "problema", y es quién lo va a cuidar ahora. Claro, hasta enero lo cuidó su papá, lo que fue un regalo para los dos, o así lo creo. En febrero Andrés entró a trabajar, y entre mi hermano, mis padres y mi suegra, fuimos tirando. En marzo, salí de vacaciones, así que yo pasé cuatro semanas con él, como consecuencia de lo cual está enfermo de regalón, pero eso no lo puedo evitar. Y claro, ahora vuelvo a la realidad y...¿entonces?.
Busqué Jardín Infantil, ya tiene 2 años, pero todavía usa pañales, por lo que en uno me dijieron que si estaba en proceso de sacárselos, ningún problema, pero los niños entran a las 8 y nosotros nos vamos a las 7:30, así que difícil. En el de la Católica me cobran $143.000 por la jornada completa, pero tengo que sacarle los pañales antes de que entre, porque a los 2 años ya no debe usar pañales (fue lo que me dijo la educadora de párvulos jefe del jardín, cuando resulta que cada niño es distinto y, si bien es cierto que muchos niños ya no usan pañales a los 2 años, hay otros que usan hasta los tres, siendo normales, y el Ignacio parece que va para allá). En cuanto al Servicio de Salud, ni hablar, porque es en el Sótero y no hay más. Por lo tanto, a buscar quien se quede con él en la casa. Lo primero que uno piensa es en las abuelas, pero mi madre trabaja y mi suegra está en un muchillón de actividades en su San Antonio , y yo no puedo pedirle a ninguna de las dos que dejen lo que hacen para dedicarse al niño. Bueno, tal vez alguien me diría que es lo que tengo que hacer, pero de verdad que yo no puedo ni me parece justo. Entonces, nos va quedando contratar a alguien para que se haga cargo... a buscar, pues. Y claro, el asunto tiene un costo... la nana más económica cobra $160000, más locomoción, que va aparte, y además hay que poner las imposiciones, por lo tanto, vamos llegando por lo menos a los $200000, o sea, más que el dividendo. Ojo, no estoy comparando, ya que mi hijo no tiene precio, por supuesto, pero es para que se hagan una idea de lo que significa.
Entonces, de nuevo, tengo la sensación de que hay un castigo por querer formar una familia, por tener hijos y tener una profesión. Se habla de la familia, de la importancia de la maternidad, y esta es la realidad. Afortunadamente, encontré una persona con la que mi hijo enganchó, por lo menos hasta ahora, pero es complejo. Claro, me dan ganas de quedarme yo en la casa y cuidarlo, pero eso significa dejar de trabajar en lo que me gusta. Y, si bien es cierto que estaría dispuesta, también es cierto que con un puro sueldo no alcanza. Por lo tanto, a lo que hay. Sé que es la realidad de todas las mujeres que trabajan, pero quería contrales como me siento en torno al tema.
Eso es todo por ahora. Chau.
sábado, marzo 29, 2008
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