jueves, diciembre 20, 2007

Fiestas de fin de año.

Hace mucho que no escribo, porque el día a día es agotador, lleno de cosas, y termino agotada. Super seguido he tenido ganas de comentar cosas que han pasado o que me han pasado, pero al final no lo hago, ya no sé si por falta de tiempo... o porque no me hago el tiempo.

En todo caso, no puedo dejar pasar estas fechas sin hacer ningún comentario: ha sido un año extraño, con cosas buenas que han ido aparejadas con dificultades, por lo tanto, aunque es época de balances, me cuesta hacerlo, parece quedar en neutro, pero no me queda claro que así sea. Tal vez, el tiempo me dé la perspectiva para llegar a alguna conclusión acerca de este 2007 que se va.

Por supuesto, antes de cerrar el balance del año, viene la celebración de la Navidad, fiesta que en lo personal me encanta, porque es símbolo de esperanza. Es extraño, porque no se relaciona conque en mi infancia haya sido la tremenda fiesta (de hecho, hace muchos años que a mi mamá no le gusta), pero sí con el cumplimiento de sueños. O sea, el Viejito Pascuero existió para nosotros hasta viejotes, y mis padres se encargaron de que, fuera como fuera, se cumpliera con el regalo que se había pedido. Por lo tanto, la magia sí existía, y existe hasta el día de hoy, en que mi mamá busca lo que sus hijos quieren y en que le cultiva a su nieto lo mágico. Les explico que, cuando mi hijo llegue el 25 a la casa de su abuela ( sin mí, porque yo tengo turno ese día), va a encontrarse con un columpio en el patio. Esa es la magia, no los regalos costosos ni la fiebre consumista.

Así que, en esta fiesta tan hermosa, en que Jesús niño nace y nos ofrece esperanza para un nuevo año, quiero desearles a todos que esa esperanza nazca en el corazón de cada uno de ustedes y Jesús los bendiga y los acompañe en el nuevo año, que ojalá sea mejor que el que se va.

Eso es todo por ahora. Chau.

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