jueves, julio 05, 2007

Blogs encadenados.

Este post nace de una invitación de mi amiga Mallén, quien me desafía a participar en un juego entre blogs que es el "me - me". Así que aquí va (costó pero salió):

Lo primero, el me -me es un juego en el que cada participante escribe acerca de 8 tópicos personales, e invita a 8 personas que tengan blog a que hagan lo mismo, sin olvidar postear a quienes invita para que sepan, y publicando las reglas del juego al inicio del post. Así que aquí van mis tópicos, espero que resulten interesantes:

VANIDAD DE VANIDADES

Debo reconocer que no sé si soy bonita o no tanto, pero tengo un elemento que me encanta y trato de cuidar: mi pelo, que tiene una característica muy especial: es cambiante. Aunque suene raro, hay días en que amanezco más rubia o con el pelo más oscuro, o con el pelo más ondulado o más liso. Lo del color ha sido siempre, de hecho, cuando estaba en el colegio, una compañera me dijo que no podía definir mi color de pelo porque me cambiaba, y tenía un pelo "raro". Lo de liso u ondulado se empezó a notar después, cuando dejé de usar el pelo largo, o sea, cuando estaba en séptimo año de la carrera. Antes de eso, lo usaba laaaargo, incluso hasta la cintura, pero se me florecía fácilmente. En las vacaciones entre sexto y séptimo, en una decisión que mi madre lamenta hasta el día de hoy, me lo corté en melena, como lo llevo hasta ahora, aunque en este momento me ha crecido bastante porque no he podido ir a la peluquería (dicho sea de paso, voy a la misma peluquería desde mi graduación). Desde entonces, hubo un tiempo en que opté por ondulármelo y definirlo yo, ya que espontáneamente no lo hacía, sino que es liso-ondulado, y después me hice visos de una vez por todas, ya que como tiende a cambiar de color, siempre me preguntaban si me lo había teñido o me había hecho algo, así que lo hice. Esta característica se la he heredado al Ignacio, quien tiene el pelo castaño, claro que algunos días más tendiente al rubio, incluso super rubio, y otros días más castaño.

PRESENCIA ESCENICA

Durante muchos años fui parte del grupo de folclore del colegio Santa Cecilia de la Florida, desde 3º básico a 3º medio. Debo reconocer que fue inicialmente idea de mi padre el que entrara al grupo, pero me gustó mucho, de hecho, hasta ahora me gusta el folclore, soy de las que baila cueca feliz todos los 18. El asunto es que en una presentación de fin de año, o sea, gimnasio de los mormones lleno de gente, cuando tenía como 8 o nueve años, estaba en escena y en eso siento que se me corta el elástico de la enagua y ésta se empieza a caer. Así que hice lo único que podía en ese momento: me la saqué, sin dejar de bailar, y la tiré para atrás de la cortina, aún bailando, donde la rescató la tía Gina, la profe. Saqué aplausos, y el momento está grabado para siempre en mi memoria.

CHAU SODA (RECITALES Y OTRAS YERBAS)

La verdad es que hay cosas que me gustaría hacer más a menudo, pero no es así. En este rubro pongo el ir al cine, que me encanta pero no voy hace dos años casi, e ir a recitales. Lo cierto es que no tengo muchos en el cuerpo, pero presumo de haber ido al "Hecho en Chile" que se hizo en el Nacional, donde tocaron Los Tres, Illapu y Los Jaivas con el Gato Alquinta incluido, muy de cerca por lo demás (en compañía de un viejito que bailó con los tres, se durmió con Illapu y disfrutó con Los Jaivas), y de asistir al último recital de Serrat en el Court Central, con Andrés ( y el "red set" incluido, hasta la entonces candidata y el entonces presidente). ¡Realmente alucinante ese concierto!

El asunto es que, hace 10 años atrás, se separaba Soda Estéreo, grupo que me encanta, y daban su último recital en Chile el 13 de septiembre. Yo, por supuesto, quería ir, pero no tenía la plata. La revolví por mucho tiempo, pero no se veía por dónde. Ya me había resignado cuando, para mi cumpleaños, el 9, o sea, pocos días antes, me entregan mi regalo:¡Dos entradas de cancha para el Chau Soda!. Yo no lo podía creer, así que fue un tremendo regalo y una tremenda sorpresa.¡Gracias mamá!.

El día del recital, fui con el Pato, mi hermano. Nos fuimos como a las tres de la tarde, ya que las puertas habrían a las cuatro, pensando que estaba bien. Cuando llegamos al Nacional, la cola llegaba hasta mitad de cuadra por Pedro de Valdivia. Así que nos unimos a la fila, que empezó a avanzar después de la hora que habían dicho. Luego de pasar los controles policiales de rigor, nos instalamos en la cancha, a esperar el inicio del concierto, programado para las 9 de la noche. Pasamos el tiempo conversando y comimos los panes que habíamos llevado, con jugo Kapo. Eso era lo que podía pasar, de hecho, en la puerta había una botella de litro y medio de bebida que no había podido entrar. El recital empezó a la hora programada y fue ¡alucinante!. Gocé el recital completo, y cuando se acabó, parecía que no había pasado ni un minuto. Claro que para volvernos era una odisea, ya que las micros no paraban, así que hicimos dedo y nos paró una camioneta, en la que nos subimos varios. Nos bajamos en el ocho de Vicuña Mackenna, donde pasamos a comprar unos completos al carrito que existe ahí hasta el día de hoy, y luego caminando hasta la casa. Fue un digno final para una gran noche.

MI "NO HERMANO"

Soy la mayor de tres hermanos: Yo, luego el Pato, que es 4 años menor que yo, y al final el Andrés, Andito para mi y Ady para los amigos, al que le llevo 14 años, y que a ratos ha sido más mi hijo que mi hermano. De hecho, cuando iba a nacer, mis compañeros de curso me molestaban conque la guagua era mía y mi mamá la iba a pasar por la libreta. Lo cierto es que el Andito y yo somos de piel clara y pelo castaño, mientras que el Pato es más moreno y de pelo negro, así que a primer golpe de vista no se parece mucho a nosotros, aunque el testimonio gráfico (fotos de él y del Ady cuando chicos) se ve que se parecen bastante, incluso hay fotos en que puede ser cualquiera de los dos, excepto por el color de la piel y del pelo.

Esto ha provocado que a veces duden de que el Pato es mi hermano. Es más, en el año 98, volviendo en metro un grupo de amigos de una actividad de la VPU, donde en ese tiempo participábamos los dos, yo le comente a la Marcelita, una amiga, que teníamos que cambiarnos de línea de metro mi hermano y yo, y ella me preguntó quién era mi hermano. Cuando le dije que el Pato, no me creyó, y tuvo que mostrarle el carnet de identidad para que viera que era cierto.

ECJ - VPU

En el año 1998 se organizó en Chile el Encuentro Continental de Jóvenes, que para mí fue muy importante y del que guardo recuerdos muy bonitos hasta hoy (a diferencia de mi maridito, quién lo vivió a través de la RUCC). Ese año la Vicaría Pastoral Universitaria (VPU) se sumó tarde al evento, así que en abril o mayo de ese año llegó la Cecilia (Chichi) para pedir ayuda en la facultad de Medicina de la Chile para armar el equipo de salud, y para ver quién se iba a hacer cargo de inscribir a los que quisieran participar y recibir peregrinos. A todo esto, el asunto era en octubre. A pesar del apuro, ya que el resto de la Iglesia se estaba preparando desde el año anterior,¡ lo logramos!. Tuvimos suficientes casa para acoger gente, un grupo respetable de participantes en medicina, a los que se les dió todas las facilidades para ir. De hecho, yo fui a dar una prueba y me dijieron que para que había ido, que debía estar en el ECJ. La vigilia en el Club hípico fue super linda, además que quedamos en una de las "islas" delanteras, así que pudimos ver todo muy bien.

Como consecuencia del ECJ, me integré a la VPU, lugar en el que participé en el equipo de liturgia, en el coro, preparé diversas actividades y liturgias varias para retiros. Y, lo más importante, conocí a amigos entrañables que conservo hasta el día de hoy y, muy importante, conocí a Andrés Dequero, mi marido, el hombre al que amo cada día más y con el que estoy formando una familia.

PETICION DE MANO

Como ya les conté, conocí a Andrés en la Vica, de la siguiente forma: yo estaba en el equipo de liturgia, al que se integró Andrés como representante del coro VPU, por sugerencia de Andrés Moro, el vicario( y cura que nos casó). Claro que, como estaba en el internado de pediatría, hubo dos miércoles seguidos (día de misa)en que no fui. El día en que aparecí en la misa, Andrés se acercó a pedirme que leyera, y Franco le dijo que yo era del equipo. De ahí en adelante nos fuimos acercando hasta que nos dimos nuestro primer beso, el 11 de octubre de 2000, y empezamos a pololear el 18 de octubre, justo una semana después.

En enero de 2001, cuando fui de vacaciones a San Antonio (a la casa de mi tío Roque, por si acaso), un día viernes, después de estar conversando acerca de lo que iba a hacer cuando terminara mi carrera, a fines de ese año, dije que quería ser General de Zona para luego hacer la beca. Esa noche, poco antes de irse, Andrés tomó mi mano y me dijo:"antes de irte de general de zona, ¿te casarías conmigo?". Yo me emocioné mucho, y le dije que sí. Al día siguiente, en la noche, fuimos al Paseo (al puerto), y tuvimos una discusión porque yo le comenté que había otro joven que me gustaba antes de empezar con él. Quiso saber quién era, y yo no quería decírselo, en realidad no tengo muy claro por qué. En eso, se paró de mi lado y me dice: " ¿acaso crees que lo que te pregunté anoche no fue en serio?". En ese momento, pasaron dos cosas: una, me dí cuenta que la propuesta de matrimonio era totalmente en serio, que era de verdad, y recordé que Andrés no hace bromas con ese tipo de temas. Por supuesto, eso puso fin a la discusión, Andrés logró saber lo que quería y el hecho ha pasado a ser parte de la memoria de nuestra relación. Por cierto, nuestros padres no se enteraron hasta dos meses después cuando, primero a mis papás y luego a los de Andrés, les contamos que nos casábamos y les pedimos su bendición. Nos casamos el 22 de marzo de 2002

DECISIONES PROFESIONALES

La verdad, es que desde que tengo recuerdo que quise estudiar algo relacionado con el área de la salud. En un momento pensé en Enfermería, pero luego me dio cuenta que, a pesar del respeto que me merecen, que no podría estar en su lugar, y me decidí por medicina, donde puedo ayudar a los otros, sobre todo a los niños, que no tienen por qué estar enfermos. Después de dar la PAA (¡Uf!, me salió la edad!) por tercera vez (la primera no me dió, la segunda me enfermé el día de la prueba, y tampoco quedé, pero entré a Bachillerato en la USACH por un año), logré cumplir con mi sueño de entrar a Medicina en la Chile, donde me fui enamorando cada vez más de la carrera, a pesar de las exigencias y los horarios.

Siempre quise ser General de Zona, por varias razones: primero, porque me atraía la idea de ingresar al Servicio Público; en segundo lugar, porque tras siete años de estudio quería trabajar y, finalmente pero no menos importante, porque tenía claro que no podía irme a una beca autofinanciada por razones económicas, así que todo me llevaba hacia allá. Por supuesto, también estaba lo romántico de "hacer patria", por lo que pensaba en destinos lejanos, hasta que en 5º me enteré que en San Antonio, también había Generales de Zona, y me gustó la idea. Después de todo, entraba al servicio público, pero con más recursos. Por otro lado, siempre me ha gustado San Antonio. A todo lo anterior se agregó el hecho concreto de que, cuando llegó el momento de decidir, estaba recién casada y Andrés tenía que terminar su tesis y sus trámites de titulación, por lo que empezamos a buscar destinos cercanos a Santiago. Había varios (no estaba San Antonio), pero el que más nos llamó la atención fue San José de Maipo: cerca de Santiago, pero a la vez lejos, de tal manera que Andrés podía seguir en lo suyo y yo empezaba a trabajar y a juntar puntos para la beca. Claro que, por ubicación, daba menos puntaje que otros más lejanos, pero eso era compensable. Afortunadamente, nadie que estuviera sobre mi en la lista de postulantes se interesó, así que logré el destino que quería. Estuve allí cinco años, dejando muchas experiencias, tanto profesionales como de vida entre las paredes de la casa que el Servicio nos arrendó, y entre las del Hospital, con lindos recuerdos de ese tiempo. (Los malos se borran).

Como toda etapa, la de San José de Maipo, terminó este año, para dejar paso a la Beca de Pediatría. Era lo que quería, aunque hubiera preferido que fuera en el San Juan de Dios, al alero de la Chile, pero no me arrepiento de haber quedado en la Católica, por su calidad docente y porque no he sido tan explotada como me anunciaban. Después de la beca, me gustaría seguir en el mismo servicio, pero en el Sótero o, idealmente, en el futuro Hospital de La Florida, aunque no me disgustaría volver a San José de Maipo, aunque sea por algunas horas. Se oye bien, pero ya veremos que depara el futuro.

IGNACIO DEQUERO

No puedo dejar afuera de estas líneas a mi milagrito hecho niño, mi hijo, el Ignacio. Lo cierto es que es un niño muy deseado, y que costó que apareciera en nuestras vidas, pero llegó a ellas para cambiarlas sustancialmente, ya que cambian las preocupaciones y las prioridades. Siempre me acuerdo de cuando supimos que iba a nacer, y de todo lo que nos hizo sufrir al principio,tanto porque nació de una cesárea de urgencia, ya que en una última ecografía descubrimos que casi no tenía líquido amniótico y tenía que nacer lo antes posible, lo que implicó ir de la clínica Tabancura, dónde hicimos las ecografías, a La Florida para que me viera el ginecólogo, previa parada en el departamento para llevarnos su bolso y el mío, listos desde antes, y luego de vuelta a la clínica donde nació, tras lo cual conoció a su mamá al día siguiente porque tuve una reacción alérgica a la dipirona, como porque, entre que era chiquito (pesó 2900 grs) y era mi primer hijo, no se alimentó bien, bajó de peso de manera alarmante y hubo que hospitalizarlo deshidratado, así que se tuvo que poner suero y estar tres días en la Clínica. Después de eso, todo ha ido saliendo mejor, a pesar de mi depresión post parto, cuando hubo un momento en que no quería amamantarlo, y sus pequeñas enfermedades. Lo cierto es que este pequeñito ha tenido la suerte de estar en casa hasta ahora, primero con su mamá, luego con sus abuelas y ahora con su papá, ha ido creciendo y ahora ya sabe andar, está aprendiendo a hablar y se comunica super bien, cada día más grande y más inteligente, y haciéndome desear que no le pase nada malo.

Ahora bien, lo cierto es que no conozco a 8 personas que tengan blog para continuar el juego, por lo tanto:
Alejandra Cortés, reactive su blog con esto, me parece una entretenida manera de hacerlo.
Otros amigos que leen estas líneas, a ver si se animan a partir sus blog con este desafío, es una buena forma si tenían ganas y no sabían como empezar.

Eso es todo por ahora. Chau.


1 comentario:

Mallén dijo...

Mi niña, me encantóoooo!!!!!!!!
Valió la pena la espera, te juro que sí. Me emociona muchísimo dimensionar la enorme tracalá de años que te conozco (viví como testigo pasivo o activo varios de esos acontecimientos) y además leer tanto detallito me hace sonreír, pues recuerdo tantas y tantas cosas!!!
Te kero, ojalá podamos vernos luego.