En estos días, en que falta tan poco para la Navidad, me he puesto a pensar en cómo han cambiado las cosas desde que yo era chica hasta ahora. Recuerdo que antes los adornos de las tiendas aparecían en Diciembre, no antes, por lo tanto, el Viejito Pascuero tampoco se veía antes de el inicio de ese mes. Lo que sí, la programación televisiva se veía modificada también desde los primeros días de diciembre, con la aparición de villancicos en canal 13, con monos animados y películas alusivas a esta fiesta.¿Cómo olvidar "la primera navidad del Oso Yogui", "la primera navidad de Santa Claus", entre otros clásicos de la fecha? o esos monos como de plasticina que daban desde antes, como el que contaba la historia del tamborilero. Eso ya no se ve, y yo lo extraño, porque contribuía a irse metiendo en el "espíritu navideño". Ahora, con suerte hay programación navideña el 24 en la tarde y el 25 en la mañana, en pro del ranting.
Lo que sí rescato, son las numerosas iniciativas para vivir una navidad con sentido, como las que se ven en el Hogar de Cristo, Navidad en la calle y otras, que pretenden rescatar el sentido real de estas fiestas, dejando de lado el consumismo que lleva a adornar las tiendas desde noviembre.
Debo reconocer que me encanta la Navidad, por su significado profundo y no por los regalos, como alguien podría pensar. Creo sinceramente que, aparte del profundo significado que tiene para los que somos católicos, por el recuerdo del Nacimiento en Belén de nuestro Salvador, que ya de por sí me parece hermoso, como Dios se hace Hombre y es un niño frágil que necesita el cuidado y la atención de María, su madre, además de esto, es una fecha mágica, familiar, que busca como ninguna otra fiesta del año la unidad de las familias y saca lo bueno de cada uno. Sé que es estresante, por el tratar de cumplir con los regalos, tanto con los que se hacen por deseo de regalar como con los que se hacen por compromiso, el juntar a la familia, la cena, etc, todos los miles de detalles que conlleva. Sin embargo, de verdad me parece que se puede hacer menos terrible con un poco de organización y, sobre todo, teniendo en cuenta que el regalo es una forma de demostrar cariño, no de reemplazarlo ni otra cosa.
Los invito a tener una navidad con sentido, en que predomine el cariño y la unidad por sobre el consumismo. No satanizo al Viejo Pascuero, es parte de la magia, pero creo que hay que darle su justo lugar, recordar lo que es importante y lo que no lo es tanto, y llevarlo a la práctica.
Bueno, estas son algunas reflexiones en torno a esta hermosa fiesta, que reitero me encanta. Muy feliz Navidad, y que lo pasen bien en el año nuevo, que ojalá sea mejor que el que se va. Chau
miércoles, diciembre 20, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Toda la razón, como siempre...
Encontré algo que subí a mi blog sobre el Viejito Pascuero que creo te puede gustar.
Besos comadre del alma...
Y a ver si nos juntamos en algún momento para entregarte los regalos del niño... ¿Dónde pasarán Nochebuena?
Publicar un comentario