viernes, septiembre 22, 2006

Semana cansadora

Esta vez, el tema es más personal, supongo que sólo porque no ha sido una semana fácil. Empezó con los días feriados de fiestas patrias, que suponen fiesta. Estabamos en San Antonio, con mis suegros, cuando el Ignacio empezó con fiebre alta, por lo tanto el 18 lo terminamos en la Urgencia del Hospital de San Antonio, con un diagnóstico de faringuitis y medidas para la fiebre.(Antes que se me olvide, a pesar del paro, no tuvimos que esperar mucho rato, los turnos éticos funcionando bien). Al día siguiente nos devolvimos a Santiago, y terminamos en la Avansalud porque nuevamente tenía mucha fiebre. Eso fue en la tarde, porque en la noche llegó a tener 40°, por lo tanto, de nuevo a Urgencia, esta vez a la Clínica Tabancura. A esas alturas, el diagnóstico había cambiado a una Herpangina, una infección viral que provoca que salgan ampollitas en la garganta, así que con supositorios para la casa. Lo bueno de todo esto es que, en el control con su pediatra el 20, encontraron que está subiendo bien de peso (ya va en los ocho kilos)

Actualmente está mejor, por lo menos sin fiebre, pero se enronchó entero por el mismo virus, así que imaginen como se ve el pobre, sumado a su dolor de garganta, por lo que ha estado muy mañoso. Por supuesto, todo el resto tiene que seguir funcionando. Así que ¡uf!. En todo caso, eso demuestra la capacidadde realizar varias cosas a la vez, y como increíblemente una logra hacer cosas con el niño en brazos, por supuesto, sin meterme a la cocina, para eso hay que dejarlo en su silla un rato, reclamando o conversando solo, según como se sienta.

Esto me ha servido para probarme como dueña de casa, espero que saliendo bien parada (eso lo tiene que decir mi marido, ¿no creen?), ya que no es lo mismo funcionar con el niño sano, ocasión en que se porta bastante bien, que ahora que está enfermito, afortunadamente nada grave, pero exige más atención. A pesar del cansancio, ha sido una buena semana, al verlo mejorar de a poco, al hacer las cosas y volver a constatar el apoyo grande que tengo en mis padres y hermanos, que han servido para los traslados, entre otras cosas, pero sobre todo en mi marido, porque él me da ánimo, me ayuda en las cosas y se hace cargo del niño cuando es necesario. Sé que lo había omitido antes, pero es justo reconocer que, sin su ayuda, esta semana no solo habría sido cansadora, sino que terrible. Así que valga la aclaración. Espero, sinceramente, que las cosas mejoren. Chau.

1 comentario:

alfadith dijo...

ufff, cansadora es lo menos que se puede decir...en todo caso que bueno que el nacho va mejor, pero sobre todo que lindo es ver(y reconocer, lo que no siempre es facil) lo que un hijo puede sacar de ti. Gracias amiga por dar un ejemplo de optimismo y entrega. cariños.