miércoles, noviembre 15, 2006

De vuelta al trabajo

Acá estoy, de vuelta en la pega desde el 8 de noviembre, viajando todos los días a San José de Maipo para cumplir con mis labores. El proceso no ha sido fácil, ya que todos los días me cuesta salir de la casa y dejar al Ignacio con su abuela. Sé que queda bien cuidado, se porta bien, no llora, pero igual me da pena, a pesar de que Andrés se va más tarde, por lo que queda con el papá y la abuela cuando me voy, bien regalón. De hecho, supongo que me echa de menos, porque cuando llego se le olvida que existe la abuela Carmen y se me tira en brazos, además que el fin de semana estuvo medio mañosito, pero no lo demuestra en el día a día, cuando es un sol, se porta bien, se ríe y disfruta.

En el trabajo me han recibido bien, lo que ha ayudado. Mis colegas (hay varios nuevos) han sido super acogedores y comprensivos con la situación, ya que me retiro una hora antes (porque el niño se queda en la casa, creánme que el salir antes también ayuda), no estoy haciendo turnos de noche, sino que sólo los fines de semana y hasta las 20:30, o sea que igual es especial mi estada. Les agradezco el apoyo y comprensión, sobre todo porque de los antiguos quedan 4.

Lo otro que ha hecho que la cosa vaya bien, es que hay varios cambios en el hospital, todos para mejor, a saber: se está agrandando la urgencia, hay cambios en las recetas de hospitalizados, ahora los turnos son de a tres ( dos residentes y el médico de urgencia), o sea, se ve bien. Por supuesto que es agradable encontrar cosas buenas que hacen más fácil la pega.

Otra cosa que me ha ayudado es que la gente me ha recibido bien, tanto los funcionarios del hospital, como los pacientes, todos me han hecho saber que me extrañaron, se manifiestan contentos de mi vuelta, dicen que se nota que no estaba, o sea, creo que no lo hago tan mal como médico. Es cierto que extraño esos días en que mi preocupación era cuidar a mi hijo y hacer las cosas de la casa, y que me gustaría que siguieran, pero todo lo arriba dicho hace que la vuelta sea agradable, a pesar de todo.

Una última cosa que es super importante, tal vez lo más importante, por lo tanto, que quede claro que no por ser lo final es poco importante (valga la redundancia): el apoyo que tengo de mis cercanos, tanto de mi familia, que me llaman y apoyan cada día, interesándose en este proceso y cuidando al Ignacio para los turnos; de la familia de Andrés, tanto de mi suegra, que dejó sus actividades en San Antonio para venir a cuidar al Ignacio, como de mi suegro y mi cuñado; y, por sobre todo, de Andrés, que me escucha, está preocupado de mí, se levanta muy temprano conmigo todos los días para prepararme desayuno y, cuando se puede, se preocupa de prepararme almuerzo para que lleve, se va después que yo para dejar el al niño mudado y vestido en las mañanas, tratando así que él extrañe menos, se esfuerza por llegar lo más temprano posible para ayudar con el niño y estar cuando yo llego (en la medida de lo posible), en fin, muchas cosas sin las cuales todo este proceso sería más complicado y difícil. Así que feliz y agradecida de todo esto, que me ha permitido ir retomando a la trabajadora.

Ahora que estoy de vuelta, tal vez cambie un poco los temas, después de todo, hay harto paño que cortar para comentar en lo que pasa en nuestro país, aparte de lo que pasa en mi vida. Bueno, ya se vera. Chau.

1 comentario:

Mallén dijo...

Comadre preciosa...
Usted es ante todo mujer, y luego madre. El proceso maravilloso de nuestro Nachito nos ha tenido embotados a todos, quienes más, quienes menos. Pero ya es hora de que esa Claudia que conocí hace algunos años atrás (no diremos cuántos, para no generar hostilidades innecesarias) aflore nuevamente. Somos muchos los que esperamos a la Claudita reloaded, con opiniones, profesional, segura de sí misma y más encima con todo el poder enorme del amor por tu hijo, que gracias a Dios crece día a día y está a cada minuto más precioso y sanito (toquemos madera para que eso no cambie).
Te kero amiga, usté lo sabe.
Y me siento orgullosa de usted.